Fotografías

Centenario del armisticio

Hoy a las once de la mañana se cumple un siglo de la firma del armisticio que daba fin a la más sangrienta guerra habida hasta aquel momento y que es conocida por unos como la Gran Guerra y por otros como la Primera Guerra Mundial.

Fue un horrible conflicto armado que cambió tanto la geopolítica europea del momento como los planteamientos militares para futuras contiendas. Dejó demostrado que la mayoría de los generales fueron superados por las circunstancias y que no estaban capacitados para desarrollar el mando ni para liderar unos planes y modelos organizativos basados en estrategias y tácticas del pasado que resultaban plenamente inoperativas ante las nuevas armas y las nuevas interpretaciones de la guerra.

Esos Estados Mayores optaron por desarrollar una guerra de desgaste que resultó ser desastrosa.

Las tácticas operacionales militares conocidas hasta el momento quedaron frustradas por la supremacía de la artillería. Enormes concentraciones artilleras formadas por multitud de calibres dirigían sus disparos hacia enclaves concretos del territorio para diezmar y hacer sucumbir a una infantería que había perdido su capacidad de movimiento y que poco podía hacer frente a la magnitud de la tragedia salvo enterrarse y protegerse agazapada en kilómetros y kilómetros de trincheras o esconderse dentro de túneles excavados en las entrañas de la tierra.

Para su defensa la infantería contaba con miles de ametralladoras ubicadas en inmensas líneas defensivas tras enormes campos de minas y alambradas que mataban despiadadamente y sin contemplaciones a toda una joven generación de soldados que se lanzaban a la conquista de un vano territorio en liza. Todo ello con el apoyo de su propia artillería.

Los gases venenosos también afloraban por diversos escenarios haciendo así más cruel el horror de cuantos padecían sus efectos llevándolos a un enorme desgaste psicológico.

La logística sanitaria y farmacéutica de los ejércitos también se agravó y dificultó enormemente su funcionamiento.

La otrora orgullosa caballería se percató que sus días de gloria ya habían pasado. Su ineficacia frente al poder de las nuevas armas y tácticas empleadas fue tan evidente que fue destinada a meras tareas de observación y control logístico. Unos enormes engendros mecánicos blindados tomarían su relevo hacia el final de la guerra con la finalidad de intentar abrir brechas en los campos minados, llenos de alambres de espino y defendidos por artillería y obuses. Estas nuevas máquinas eran los tanques o carros de combate.

La recién inventada aviación también hacía acto de presencia en los cielos para realizar tareas de observación en sustitución de los globos aerostáticos (que se mostraron una presa muy fácil ante el ataque de los aeroplanos). Estos aviones fueron armados con ametralladoras y lanzados a combatir entre ellos para dominar el control aéreo territorial. Pronto los primeros héroes de guerra del aire llenaban las páginas de propaganda por ambos bandos en liza.

La guerra marina y submarina también surcó los mares provocando un cambio estratégico en el suministro de materiales por medio de su protección a través de convoyes.

Esa guerra también se trasladó a las colonias para garantizar y obtener el poder de unos territorios ávidos de ser gestionados por las potencias europeas (que se autodenominaban civilizadas).

Nombres de batallas como Somme, Verdún, Marne, Ypres, Cambrai o Kaiserschlacht han pasado tristemente a la historia por el gran número de bajas producidas.

Los campos de batalla se volvían horribles con la tierra lacerada por las sacudidas de millones de bombas, que rompían toda su estructura geomórfica. El teniente Coronel John McRae (médico del cuerpo canadiense destinado en las tierras de Flandes durante el conflicto) escribió el poema “En los campos de Flandes”, en homenaje a la sangre vertida por los caídos en combate, al constatar que los campos de batalla se llenaban de rojas amapolas a la siguiente primavera, ya que esta planta está adaptada a la rotura de la roca calcárea, tan predominante en esas tierras belgas.

En memoria a los caídos en esa guerra los habitantes de países de la Commonwealth recuerdan a las víctimas por medio de una amapola.

Y aquí va nuestro particular homenaje a todos los caídos en esa guerra y a otras muchas que por desgracia siguen llevándose a cabo a través de una miniatura de un oficial del conflicto mostrando respeto hacia una amapola.

Os invitamos a que veáis más imágenes con figuras a escala H0 en nuestra cuenta de Instagram, @tonaoj, y en este mismo blog mediante este acceso.

Un saludo,

© Joan Oliveras. Todos los derechos reservados.

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