Destinos

El Palacio de Cristal

Aunque ya conocíamos de antemano lo que nos íbamos a encontrar, la fuerza del conjunto arquitectónico y su entorno nos impresionó vivamente. Y es que el Palacio de Cristal pasa por ser, probablemente, el edificio más espectacular del madrileño parque del Retiro.

Enfrente de él, ante tal perspectiva y con grandes deseos de satisfacer nuestra curiosidad, nos sentamos en uno de los escasos bancos que se encuentran en el lugar para admirarlo. Su fachada transparente no solo dejar ver su interior sino que, además, refleja los rayos de sol.

Su estructura a base de hierro y cristal simplificó el proceso constructivo y añadió una belleza minimalista al conjunto. Esto comportó que fuera el primer edificio civil de estas características realizado bajo el concepto de la arquitectura metálica.

Durante la segunda mitad del siglo XIX ciudades como Londres, Amsterdam o Filadelfia organizaron diversas exposiciones internacionales dedicadas a sus colonias, amparadas por la modernidad y la civilización. De este modo daban a conocer en la metrópoli correspondiente las culturas, las costumbres, las tradiciones y la etnografía de aquellos pueblos de ultramar que seguían adscritos como pueblos colonizados por ellos.

Y aunque la España de aquella época se movía en una decadencia económica y política importante por la sucesiva independencia de sus colonias americanas, no quería ser menos que sus vecinos europeos dentro del contexto colonialista del momento y, por tanto, no sólo tenía sino que debía participar como anfitriona en la realización de una gran exposición universal que reflejara ese interés por sus pueblos de ultramar.

De esta forma surgió la idea de organizar la Exposición General de las Islas Filipinas en 1887. En ese momento histórico resulta curioso, pues, y anecdótico, tal vez, que sólo 11 años después, el 30 de junio de 1898, los filipinos declarasen su independencia de la metrópoli.

La idea estaba sobre la mesa, pero cabía aportar un lugar donde poderse realizar. Este parque del Retiro resultó ser idóneo. El pabellón central donde figurarían las principales realidades culturales sería el actual Palacio de Velázquez (nombre tomado en honor del arquitecto que lo construyó que, como leeremos más adelante, fue el mismo que el del Palacio de Cristal y no el del famoso pintor). También en el propio parque se realizó una recreación de un poblado indígena filipino con sus chozas fabricadas con cañas y hojas de palmera, mostrando las costumbres y tradiciones de este pueblo insular. Incluso para dar más credibilidad a la exposición se trajeron a varios nativos de las Filipinas, las Marianas y las Carolinas para que actuaran como extras.

Dentro del proyecto surgió la necesidad de disponer de un lago y un invernadero que acogieran una biodiversidad de plantas tropicales. Para la concepción del invernáculo, este Palacio de Cristal, el equipo formado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, el ingeniero Alberto del Palacio y el ceramista Daniel de Zuloaga, se inspiró en el majestuoso Crystal Palace, edificio construido por Joseph Paxton para la Gran Exposición mundial de Londres de 1851.

Cabe recordar que Ricardo Velázquez ya tenía un amplio bagaje profesional al haber participado en las restauraciones de las catedrales de León, Burgos, la mezquita de Córdoba o la Alhambra de Granada, entre otros. Con estas premisas preparó un diseño que emulaba una construcción basilical.

Sentados bajo la agradable sombra de los altos árboles que rodean el lago seguimos disfrutando del lugar. A un lado el bello edificio mostrando sus entrañas y al otro el lago artificial donde destacan los fabulosos cipreses de los pantanos, cuyos troncos y raíces se encuentran sumergidos bajo las aguas. Un surtidor impulsa hacia arriba un gran chorro de agua aportando sonido y armonía al conjunto.

Para ver en perspectiva el palacio nos levantamos y recorremos el perímetro del lago. Jóvenes parejas sentadas sobre el césped descansan, fotografían o charlan tranquilamente observando el lugar y deleitándose con las vistas. Justo enfrente del pabellón y al otro lado del lago podemos admirar las bellas líneas del edificio reflejadas sobre las tranquilas aguas del lago. Es de notar su distribución de volúmenes y su cúpula central de 4 paños bañados bajo la intensa luz del sol.

Frente al edificio una escalinata se sumerge hacia las interioridades del lago y a nuestra izquierda una pequeña gruta le otorga un entretenido carácter “salvaje” al ecosistema del lago.

Nos sorprende la simplicidad de líneas de este pabellón edificado en sólo 5 meses aprovechando las nuevas tendencias en estructuras prefabricadas aportadas por estos nuevos materiales surgidas del progreso industrial.

Siguiendo el trazado del camino perimetral alcanzamos la terraza que da acceso al pabellón, donde podemos admirar de cerca la estructura, con ese friso decorado que sigue el contorno perimetral de la construcción. Las vistas sobre el lago desde aquí son preciosas con ese entorno tan natural (aun cuando es creado artificialmente). En su concepción inicial incluía un pequeño embarcadero y una pasarela ya desaparecidos.

El pórtico que estamos a punto de atravesar para acceder a su interior presenta unas columnas de estilo jónico de granito que contrastan con el resto del edificio.

Cruzamos el umbral y entramos en su interior. Un gran espacio diáfano nos envuelve, con su gran cúpula central sobre nuestras cabezas cuya altura alcanza los 22,6 metros. La luz atraviesa toda la estructura aportando claridad y calor a su superficie de 54 metros de largo por 28 metros de ancho.

Con estas dimensiones y diseño no nos extraña que este amplio espacio funcional y versátil se haya incorporado como sede del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Durante nuestra visita coincidimos con la exposición del escultor vietnamita Danh Vô, que lleva por título “Destierra a los sin rostro/Premia tu gracia” quien plantea preguntas con sus objetos inanimados acerca de la migración o la identidad de cada ser.

Nos situamos en una de sus puntas para ver y observar la estructura con mejor perspectiva. Su cuerpo central es más ancho que sus dos naves laterales y conforman una planta de cruz griega donde ha desaparecido una de sus puntas en beneficio del mencionado pórtico de entrada. En su construcción su diseño innovador y vanguardista lo convirtió en una auténtica joya arquitectónica.

Durante el periodo en que duró la exposición el interior del recinto albergó, como ya hemos adelantado, diferentes especies de plantas tropicales como el lirio filipino, palmeras, helechos o diferentes plantas trepadoras, por citar sólo algunas. Además, en su zona central se habilitó un estanque que aportaba humedad al interior del invernadero.

Aunque inicialmente se construyó con una finalidad de provisionalidad ya que el edificio tenía que ser desmontado y trasladado a Manila, capital de las Islas Filipinas, el buen grado de acogimiento por parte de la población madrileña dictaminó que no se desmontara y se descartara su traslado.

Pero, claro, había que sacarle jugo al edificio una vez acabado el acontecimiento por el que fue creado. Para eso se convirtió durante varios años en sede de la Exposición Nacional de Bellas Artes. Una curiosidad añadida fue que en su interior se eligió en mayo de 1936 a Manuel Azaña como Presidente de la Segunda República por no disponer de suficiente espacio en Las Cortes para acoger a todos los participantes al acto.

En el interior existen unas escaleras que bajan a una planta inferior donde se encuentran unos lavabos públicos. Parece una obviedad, pero a más de uno le habrá solventado un grave problema de urgencia fisiológica y siempre conviene tener localizados este tipo de lugares en nuestras visitas.

En definitiva, hoy os mostramos un lugar diferente y atractivo de conocer en el interior de un parque que actúa como uno de los pulmones naturales de Madrid y que a buen seguro sorprenderá a más de uno.

Desde estas líneas os animamos a que lo descubráis. Esperamos que lo disfrutéis, al menos, tanto como nosotros.

Nos vemos en un próximo rincón. Un saludo desde estas líneas.

Localización:

Nota: Todas las fotos que ilustran este reportaje fueron realizadas por mí en octubre de 2015.

©Joan Oliveras. Todos los derechos reservados.

 

1 reply »

  1. Un reportaje excelente, he estado en el Retiro en un par de ocasiones y por supuesto he visitado el Palacio de Cristal, aunque nunca me he tomado el tiempo de leer sobre su historia. Fotos estupendas también. Gracias por compartir!

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s