A Coruña

Cabo y faro Ortegal

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Hoy nos vamos a visitar uno de esos paraísos que pasan desapercibidos para muchos que visitan esas tierras del norte de Galicia. Hoy nos acercaremos al Cabo Ortegal para conocer este paraje y disfrutar de las hermosas vistas que hay desde el faro del mismo nombre.

Al norte de la provincia de La Coruña encontramos el discreto y tranquilo pueblo de Cariño. Una localidad costera (con un nombre simpático y fácil de recordar) que vive de la pesca y de su industria conservera. En su puerto pesquero tienen base las flotas al pincho y de palangre. Desde este pueblo una carretera paralela a la costa nos acerca, en dirección norte, hasta las estribaciones del cabo Ortegal, el segundo cabo más septentrional de la Península Ibérica, desde donde podremos contemplar unas espectaculares vistas de toda ese litoral gracias a diversos miradores situados a lo largo de la vía. La geografía escarpada y recortada de las costas nos aporta paisajes de gran belleza.

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Ya al llegar a lo alto de la carretera observamos el faro con sus peculiares colores a modo de señal de peligro. Su característica franja roja en mitad de su cuerpo blanco añade vistosidad a la señal marítima y es una clara y evidente advertencia para los navegantes de lo peligrosas que pueden resultar ser estas costas.

El faro, con su destacable figura cilíndrica realizada de hormigón, entró en funcionamiento en 1984 y con sus 12,7 metros de altura y su diámetro de 3 metros domina toda el área. Sus dos balcones volados le dan un aspecto peculiar.

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Enfrente de él se encuentran los conocidos como Os tres Aguillóns, tres protuberancias rocosas que sobresalen del agua con nombre propio: Cavalo Xoán, A Ínsua y Os tres Imáns.

Son tres islotes que esconden una triste historia pues, precisamente, en Os tres Aguillóns embarrancó el 9 de febrero de 1918 el vapor Miramar en su trayecto desde Gijón a Cádiz navegando con sus bodegas llenas de carbón. En el fatal naufragio murieron 10 de sus 27 tripulantes.

Estas tres estructuras rocosas ya eran conocidas en el mundo antiguo pues Ptolomeo las cita con el nombre de Trileuco Lampatiorum (los tres blancos), cuyo nombre podría deberse a la espuma blanca que se forma al romper las olas contra ellas, o a los restos de guano que se encuentran sobre ellas provenientes de colonias de aranos que, por desgracia, ya se encuentran extintas en esta región.

Con buen tiempo es posible ver a los percebeiros en sus inmediaciones realizando las labores propias de uno de los trabajos más peligrosos que existen hoy en día.

Pero lo que nos atrae hasta aquí son las sensacionales vistas que presenta el horizonte. Al este de este punto podemos observar la ría de Ortigueira en todo su esplendor, y al fondo de ella el cabo de Estaca de Bares, que es el cabo más septentrional de la Península Ibérica. Se da la circunstancia que este accidente geográfico separa el Océano Atlántico del Mar Cantábrico. Con un poco de suerte podremos observar volar a gaviotas patiamarillas, a los paíños o a cormoranes moñudos. Además, si nos fijamos y estamos de suerte, podremos observar en el mar delfines y calderones.

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Hacia el oeste se encuentran los acantilados más altos de la Europa continental en la Sierra de A Capelada, con una altura que llegan a alcanzar los 613 metros del Monte Herbeira. También destacan el Monte Limo con 558 m o el Monte Miranda con 545 metros.

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Por último una advertencia, pues deberéis tener cuidado al conducir por la carretera pues es fácil encontrarse con ganadería bovina y/o caballar sobre la misma ya que se mueven libremente buscando pastos donde alimentarse.

En definitiva un lugar espectacular donde el paisaje abrupto y rocoso de los altos acantilados comparte protagonismo con la ría de Ortigueira.

Desde estas líneas os animamos a que lo descubráis. Esperamos que lo disfrutéis, al menos, tanto como nosotros.

Nos vemos en un próximo rincón. Un saludo desde estas líneas.

Localización:

Nota: Todas las fotos que ilustran este reportaje fueron realizadas por mí en agosto de 2012.  

©Joan Oliveras. Todos los derechos reservados.

16 replies »

    • Situados en esa lengua de tierra los tres islotes dominan con nombre propio toda la escena. Allí, frente a ellos, el sonido del romper de las olas sobre todo el frente costero y la brisa cargada de aromas oceánicos te sumerge en el paisaje. Es un lugar ideal donde perderse. Un saludo, Lidia.

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    • Gracias Alizel. El norte de la comunidad gallega es de aquellos lugares donde la naturaleza y los paisajes costeros están repletos de exuberancia que hay que descubrir y cuidar. Y eso sin mencionar los encantos de los pequeños pueblos marineros esparcidos por todo su litoral. Un abrazo.

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