... EL PARIS DE MONTMARTRE

El hombre que atravesaba las paredes

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Hoy nos vamos a descubrir una escultura erigida en una pequeña plaza en pleno barrio de Montmartre, en París. Un lugar que rinde homenaje a Marcel Aymé a través de uno de sus relatos: El hombre que atravesaba las paredes.

Montmartre, barrio de artistas no podía quedarse sin una plaza en honor a uno de sus literatos más ilustres y creativo de ese París tan interesante que vivió una gran época de esplendor. Él vivió en un edificio sito en esta plaza, enclave que lleva su propio nombre.

Los relatos siempre han sido fuente de inspiración para los viajeros. Y los viajeros se han aliado con la escritura para hacernos llegar, también, sus vivencias por el mundo, a través de ella. Por esta razón en este artículo enlazamos el viaje con la novela.

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La escultura se encuentra sobre un muro y hace mención expresa al poder de trasvasar los muros que tenía el protagonista de la novela que da nombre hoy a nuestra entrada en el blog. Una pequeña losa incorporada al muro nos indica los datos del autor de la novela y de la obra escultórica.

En este caso el relato, publicado en 1943 en pleno París ocupado por las tropas alemanas, evoca a un personaje gris y empleado en una oficina con un extraño poder: atravesar las paredes. Pero ante la tranquila vida que tiene, la llegada de un nuevo personaje lleno de malicia a la oficina le hará aprovecharse de este poder, hasta el punto de desembocar en una tiranía por parte del protagonista en el que el peligro de ser encarcelado no es ningún problema al no poder disponer de muros que puedan encerrarlo. Pero el desenlace final (no adelantemos acontecimientos) de la novela os lo dejamos para vosotros. Sólo os adelantamos que es, en cierto modo, una alegoría del poder, y como éste es capaz de perturbar la vida de cualquier persona normal.

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La escultura es de Jean Marais y fue inaugurada el 25 de febrero de 1989. En la misma el protagonista de la novela está atravesando un muro con una gesticulación propia de quien cruza sin ninguna dificultad una barrera etérea. El lugar en el que se asienta, aunque se encuentra en el centro del barrio de Montmartre, se encuentra apartado del tráfico habitual de turistas de la zona. En el momento en el que nos encontramos la plaza se encuentra en remodelación, aunque la misma no afecta a la escultura.

Nos llama la atención el brillo de su mano izquierda, pues es costumbre cogerla y hacerse la fotografía de rigor.  Es como si tiráramos de ella para ayudarle a salir del muro. Pero aunque tires fuerte, ¡no se separa del muro!

Esperamos que lo disfrutéis, al menos, tanto como nosotros.

Nos vemos en un próximo rincón. Un saludo desde estas líneas.

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