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Candados sobre el Sena

Pont Neuf

Pont Neuf

Hoy nos vamos a descubrir unos mecanismos cotidianos que cuelgan de numerosas barandillas a lo largo del Sena y que se han convertido en todo un símbolo del amor. Hoy realizaremos una visita a tres puentes situados a lo largo del Sena para observar los “candados del amor” de París.

Hoy tenemos un motivo para realizar este artículo: el pasado día 1 de junio se inició en París la retirada de los candados del Puente de las Artes. Esta circunstancia se realiza, básicamente, por motivos de seguridad para los viandantes y de degradación del patrimonio. De hecho, ya se estaba trabajando en la propia ciudad en esta línea de actuación después del desprendimiento durante el año pasado de una barandilla llena de candados, que por suerte, no causó daños personales.

El fin último de esta actuación por parte de la alcaldía de París es retirar las barandas con los candados para ir sustituyéndolas paulatinamente por paneles de madera en los que figuren obras de diferentes artistas para, a su vez, ser reemplazadas a partir de otoño por paneles de vidrio.

Con esta campaña hay una previsión de retirar 45 toneladas de metal, o lo que es más o menos lo mismo, alrededor de un millón de candados de sus puentes.

Con esto se intenta poner fin a una tradición que ya dura varios años y que, como muestra de amor nos parece apasionante y romántica. No cabe recordar que esta ciudad es conocida por ser la ciudad del amor y de los enamorados y que este pequeño artilugio colgante se ha convertido en todo un símbolo en esta bella urbe francesa.

Passerelle Debilly

Passerelle Debilly

Por otro lado, entendemos y comprendemos la actuación del consistorio parisino, ya que este simple acto de colgar el candado llevado a la enésima repetición conlleva una serie de graves problemas para el consistorio:

Uno es el del sobrepeso que deben sostener los pilares del puente (cuando inicialmente no estaban diseñados para este requisito) y el riesgo de caída que puede suponer el desprendimiento de alguna barandilla con la consiguiente gravedad si esta cae sobre alguna persona, además de la consiguiente responsabilidad que recaería sobre el consistorio.

También el fondo del Sena se llena de metal (las llaves acaban lanzadas al río) que contamina y puede crear, a lo largo del tiempo, cúmulos de limo alrededor del metal entorpeciendo el fluir habitual del caudal del río.

Es curiosa conocer la manera cómo se inició este acto simbólico en el puente de las Artes y cómo, a lo largo del tiempo, se ha convertido en habitual en varios puentes parisinos y, también, en otras ciudades europeas.

Hay varias versiones para explicar este fenómeno que se ha convertido en ritual y tradición entre los enamorados y turistas. Una de ellas se debe al libro Tengo ganas de ti, de Federico Moccia, donde los protagonistas cierran un candado en el puente Milvio, de Roma.

Otras versiones indican que se inició en la ciudad de Pecs (Hungría) durante el siglo XIX. Allí los soldados de la guarnición que acababan su servicio dejaban colgado el candado que les había servido para mantener cerrado el armario con sus pertinencias. De todas estas formas, las costumbres de desprenderse de objetos personales es algo habitual en ciertos momentos de la vida a consecuencia de realizar algún propósito personal. Recordamos, a modo de ejemplo, la tradición de quemar una prenda en Fisterra (en cierto modo representa un sentido de purificación del alma) con motivo del final del viaje del Camino de Santiago.

Pont de l'Archevêché

Pont de l’Archevêché

En fin, una costumbre que quedará retirada y que se ha extendido a otros puentes de la capital gala. Otras ciudades europeas con este mismo problema también planean actuar de un modo parecido. Así, que, todavía estamos a tiempo de realizar este ritual tan romántico e inmortalizarlo, porqué no, mediante los tan de moda selfies.

Para intentar remediar el hábito de colgar el candado “en el puente de turno” surgió una campaña alternativa que cambiaba el candado por un selfie en los puentes, pero no obtuvo el éxito deseado.

Vistos de cerca, una de las peculiaridades es la vistosidad y el sinfín de formas, tamaños y colores que surten las barandas. Es tanta la masificación de candados y cerrojos que, incluso los observamos encadenados sobre otros candados. En ellos se muestran grabados los nombres, fechas y corazones de los enamorados que realizaron el acto de cerrarlos allí.

Aún estamos a tiempo de visitar, disfrutar y pasear por los puentes de esta ciudad, y, porqué no, situar nuestro pequeño símbolo de amor entre los miles de ellos que todavía adornan sus barandas y barandillas antes que la autoridad competente proceda a su retirada. ¿Y la llave del candado? Pues fácil respuesta: en el fondo del río para desaparecer y no poder ser nunca encontrada. De este modo evitamos romper ese amor tan lleno de pasión que simboliza. Esperamos que lo disfrutéis, al menos, tanto como nosotros.

Nos vemos en un próximo rincón. Un saludo desde estas líneas.

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