Acueductos

El acueducto romano de Valens

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Hoy nos vamos a descubrir uno de aquellos monumentos históricos que sería ya, por sí sólo, impresionante en cualquier ciudad del mundo, pero que en Estambul pasa un poco desapercibido para el viajero extranjero ante la grandeza de sus mezquitas, sus palacios o de su culturalidad urbanística. Se trata del acueducto romano de Valens o, como es conocido en esta ciudad, el acueducto de Bozdoğan.

Ya faltan pocos días para que llegue la tan apreciada Semana Santa y, con ella, unos días de descanso. Así que todavía es buen momento para plantearse un destino para estas fechas (en caso que todavía no se haya pensado). Si el destino es Estambul, ciudad que se puede visitar tranquilamente en cuatro días, estamos a tiempo de hacer un hueco en nuestro calendario de lugares a visitar. Así que os proponemos una visita a un espacio distinto a los habituales de esta gran ciudad, un lugar fuera del ajetreo de turistas y lleno de historia. Un espacio donde el tiempo parece no haber pasado y que sigue mantiéndose esplendoroso a lo largo de los siglos. Así, que por esta vez, vamos a olvidarnos de la Mezquita azul, de Santa Sofía, del palacio Topkapi o del Grand Bazaar, por citar sólo algunos típicos espacios emblemáticos y turísticos. Además, como Estambul está lleno de mezquitas, la zona aledaña al acueducto no podía ser menos y es preciosa contemplar la estampa del acueducto junto a la mezquita (la mostrada en la foto de portada).

Esta vez descubriremos otro de los monumentos importantes y que fue vital para el desarrollo urbanístico de esta gran urbe. Cruzada por una de las principales vías de comunicación viaria de este rincón, el acueducto lo atraviesa en sentido este a oeste. Posicionalmente se sitúa al oeste de la universidad, y enfilando su estampa hacia el espacio donde actualmente se encuentra este importante centro académico.

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El acueducto de Valens o de Bozdoğan (Bozdoğan Kemeri como es conocido en la ciudad) formaba parte de uno de los últimos tramos que se conservan de toda una red de canales y acueductos que llegaba a alcanzar los 250 kilómetros de longitud (de hecho, era la más importante canalización de su época de construcción debido a sus características y dimensiones) y que se adentraba en la ciudad para abastecer diferentes cisternas y pozos ubicados a todo lo largo y ancho de la urbe. En concreto, este acueducto desembocaba en una cisterna que se encontraba en el espacio donde actualmente se halla el recinto de la universidad y abastecía, entre otros lugares, a los palacios imperiales. Este monumento, para que os hagáis una idea, tiene unas dimensiones parecidas a su homólogo de Segovia, dimensiones que luego compararemos.

Esta ciudad ha tenido siempre un grave problema de abastecimiento de agua potable, pues aunque esté envuelta en su mayor parte por el mar, no hay disponibilidad de suficientes fuentes propias de agua potable para abastecer a toda la población.

Este problema fue resuelto mediante el amplio conocimiento de ingeniería en pleno siglo IV d.C., con el imperio romano, donde se decide la construcción de esta gran obra para abastecer de agua la capital del, aquel entonces, imperio romano de oriente. Las aguas son recogidas del cercano bosque de Belgrado (a unos 20 kilómetros de distancia). Para su aporte, se construyen varios acueductos siendo éste el de mayor importancia de toda la red. Después de varios años de construcción y del paso por el poder de varios emperadores finaliza su construcción en el 368 d.C. en la época que gobernaba el emperador Valens o Valente. De ahí su nombre latino.

Durante el transcurso de la historia ha sufrido roturas, reparaciones y reconstrucciones siendo de las más importantes las que tuvieron lugar después de la caída de Constantinopla en 1453, donde se realizó una reconstrucción y reparación a fondo de la instalación. Un terremoto en 1509 también destruyó una parte de los arcos que se encuentran cerca de la actual mezquita de Sehzade. También han habido ampliaciones y bifurcaciones para abastecer diferentes barrios durante el último milenio. De hecho, ha sido una obra tan inmensa que ha abastecido a la ciudad durante los periodos bizantino y otomano llegando, incluso, su empleo hasta el siglo XIX.

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Este acueducto se encuentra uniendo la tercera y cuarta colina de la ciudad en lo que es un valle que queda escondido por el actual desarrollo del trazado urbano y por la extensa carretera (llamada Ataturk Bulvari) que lo cruza. Los carriles de ésta atraviesan la base del acueducto a través de sus anchos arcos. Es un lugar de mucho tránsito automovilístico pues esta carretera da acceso al aeropuerto. Unos obstáculos de seguridad colocados enfrente de cada pilar de los arcos por los que discurren los carriles los protegen de posibles accidentes producidos por el tráfico rodado. El monumento queda sumergido en la vorágine diaria del frenesí circulatorio de esta gran ciudad.

De altiva elegancia y genial belleza podemos destacar unas pinceladas de sus aspectos técnicos más representativos. Cabe destacar la ingente obra realizada para poder hacerse una composición de lugar y de dimensiones. Caben destacar que de los 1000 metros de longitud que tenía sólo se conservan aproximadamente unos 700. Posee dos pisos (formadas por dos hileras de arcos) con una altura total de 26 metros. La anchura del acueducto varía entre 7,75 y 8,24 metros. Los pilares tienen un grosor de 3,70 metros mientras que los arcos inferiores tienen un grosor de 4 metros. Además, la piedra utilizada se extrajo de las murallas de la ciudad de Calcedonia.

Aunque siempre se ha comentado que las comparaciones son odiosas, no creemos que en este caso esto se produzca. Pero nos sirve para realizar una comparativa en cuanto a dimensiones con respecto el Acueducto de Segovia (mencionado anteriormente), y seguro que conocido por muchos de vosotros. Mientras que el de Segovia posee una longitud de 813 metros y una altura máxima de 28 metros, el de Valens medía mil metros (de los que se conservan alrededor de 700) y una altura de 26 metros. Esto ya nos demuestra la importancia y grandeza de este monumento si lo comparamos con el magnífico acueducto de Segovia.

Estambul, Constantinopla o Bizancio, trilogía de nombres para encumbrar a una única ciudad con una magnífica historia, siendo cuna y emblema de muchas culturas tiene escondida esta joya entre sus calles, una obra de ingeniería suprema que ayudó a desarrollar, en diferentes épocas, todo el enorme entorno urbano y posibilitó el auge de este enclave a lo largo de tantos siglos. En definitiva, una invitación a una mirada rica de historia a esta obra de la ingeniería civil que todavía se puede observar en toda su magnificiencia.

Nos vemos en un próximo rincón. Un saludo desde estas líneas.

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