Arte escultórico

El Cristo de Mijarán

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Hoy nos vamos a descubrir una talla románica de carácter excepcional, realizada en madera durante el siglo XII o XIII, y que se encuentra expuesta en la iglesia de San Miguel, en Viella (Vall de Arán, Pirineo catalán). Se trata del conocido como Cristo de Mijarán.

De esta obra escultórica sólo se conserva parte del torso y la cabeza: no posee brazos ni piernas. Formaba parte de un conjunto donde se narraba el Descendimiento de la Cruz. Se encontraba muy cerca de Viella, en la Iglesia de Santa María de Mijarán. Este templo se encuentra actualmente en ruinas debido a su desgraciada destrucción en 1936 durante la guerra civil española. Todo el conjunto figurativo procedía del taller de Erill la Vall, en el Valle de Boí (Lleida), un valle caracterizado por el predominio de este estilo románico en sus templos.

Este taller fue cumbre en la imaginería románica catalana de aquella época. De hecho, se trata de una de sus dos obras más célebres. La otra obra también célebre y de la que se mantienen todas las figuras, aunque ubicadas en la actualidad en lugares separados, es el Descendimiento de la Iglesia de Santa Eulalia de Erill la Vall, con siete figuras. En la actualidad se encuentran repartidas en dos museos de la siguiente forma: dos figuras se encuentran en el MNAC (Museu Nacional d’Art de Catalunya) y el resto en el Museo Episcopal de Vic. En el lugar original se puede ver una reproducción.

Ya en la iglesia nos colocamos enfrente de la talla. Sólo su presencia ya nos conmueve. Con sus ojos cerrados y el torso echado hacia un lado, presenta un rostro de bella expresividad: los pómulos son prominentes, de igual modo que su nariz y cejas también lo son. La disposición de sus cabellos, bellamente peinados, nos transmite cuidado en la imagen y respeto hacia el ser representado. Su barba se recoge con rizos en la parte del mentón y un bigote horizontal le da un cariz muy señorial y presencial.

Con el torso desnudo, posee marcados los huesos que conforman tanto las costillas como el esternón. Aparece tallada una mano que se apoya en el costado y que se supone que representa la mano de José de Arimatea en pleno acto del descenso del cuerpo inerte desde la Cruz.

Toda la figura destila una sensación de paz y sosiego que embriaga a quienes la observamos. Nos atrae la mirada de una forma muy particular.

Desde el punto de vista de la ejecución en el tiempo hay quien cree que este Cristo es posterior al ubicado en Erill la Vall por haberse usado una técnica más perfecta y estilizada que aquella, aun siendo del mismo taller.

También nos cabe indicar que la escultura desapareció durante la guerra civil y apareció en Suiza en 1940. Se devolvió junto a otras piezas sustraídas después que las autoridades las solicitasen al general francés Pétain.

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Por desgracia la expoliación, el robo, la venta o la destrucción de las obras del románico fueron acciones habituales durante parte del siglo pasado. Esto conllevó movimientos en contra de esa práctica hasta que diversas autoridades se implicaron para poder acometer la conservación del patrimonio que aún no había sido agredido. Esta respuesta fue tardía y, por desgracia para muchas de ellas, llegó demasiado tarde.

Otras, en cambio, se han salvaguardado y se encuentran distribuidas por diferentes museos. En el MNAC de Barcelona se encuentra una parte muy importante de este arte, que presenta una de las colecciones públicas más importantes en románico catalán, con importantes piezas, y con la consiguiente conservación del patrimonio cultural. De esta forma se han podido conservar pinturas murales, tablas policromadas, orfebrería o esculturas en piedra y en madera de todo este periodo.

Para desgracia de los pueblos afectados por las circunstancias indicadas anteriormente, los mismos se tienen que conformar con una reproducción de lo desaparecido ocupando el espacio donde antes se encontraba la pieza original.

En los pueblos o templos en los que ya se habían perdido las piezas, la devolución de la misma, aunque se hubiera intentado mediante la obtención de una copia, no ha sido posible, perdiéndose definitivamente una parte importante de nuestra cultura.

Pero, por suerte, en este caso, la única figura del descendimiento que aún se conserva y que se muestra en la iglesia de San Miguel de Viella es la original y se puede observar con todo detalle y esplendor en el mismo recinto. El resto del conjunto, entre cinco y siete piezas, se perdió: una verdadera lástima.

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Actualmente la talla se encuentra dentro de una urna estanca donde se mantienen las condiciones ambientales necesarias para mantenerla en un buen estado de conservación. En su interior la iluminación de la figura se realiza mediante LEDS para evitar daños en su policromía. Además hay que añadir los sistemas de seguridad del recinto y de la propia urna para evitar, precisamente, cualquier vandalismo sobre la misma.

La iglesia es de acceso libre y, además de observar esta bella escultura, también nos podemos deleitar admirando su pila bautismal, también románica, o su altar mayor del siglo XV. Todo ello sin causar molestias en las horas de celebración de los oficios.

En definitiva, Viella es un pueblo envuelto de paraíso natural en el que no sólo se pueden contemplar paisajes y/o gozar de la nieve o de la gastronomía. También nos podemos deleitar con estos bellos trazos de escultura románica que nos proveen de dicha por poderlos descubrir. A disfrutarlos, pues.

Nos vemos en un próximo rincón. Un saludo desde estas líneas.

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